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01/12/2011

Los fanáticos de los ebooks prefieren libros impresos para sus hijos

Martes 22 de noviembre de 2011 | 16:35

A pesar del auge de los dispositivos electrónicos como el Kindle de Amazon, algunos padres optan por compartir la lectura de las tradicionales ediciones en papel con los más chicos
 
    
Los libros impresos quizás estén siendo asediados desde el nacimiento de los libros electrónicos (ebooks, en idioma inglés), pero cuentan con tenaces aficionados en un grupo en particular: los niños y quienes comienzan a caminar. Sus padres insisten en que esta próxima generación de lectores pase sus primeros años de vida usando las ediciones impresas.
Esto es así incluso con aquellos padres que son acérrimos aficionados a descargar libros en dispositivos como el Kindle , la iPad, en notebooks e incluso en teléfonos móviles. Ellos abiertamente reconocen su doble estándar digital, y lo hacen diciendo que desean que sus hijos estén rodeados de libros impresos para que experimenten la sensación de pasar las páginas, físicamente, a medida que aprenden sobre formas, colores y animales.
Asimismo, los padres afirman que les agrada acurrucarse con su hijo y un libro, y temen que un aparato brilloso pueda llevarse toda la atención. Además, si el pequeño regurgita, probablemente sea más fácil limpiar un libro que una tableta.
"Es algo íntimo; es la intimidad de leer y tocar el mundo. Se trata del asombro que veo en ella cuando toca una página conmigo", dijo Leslie Van Every, de 41 años, una leal usuaria de Kindle, en San Francisco, cuyo esposo, Eric, lee en su iPhone. Pero para su hija de dos años y medio, Georgia, los libros impresos, apilados y también esparcidos por toda la casa, constituyen la única opción.
"Ella lee únicamente libros impresos", afirmó la señora Van Every. Y agregó con una sonrisa que ella misma trabaja en una compañía digital: CBS Interactive. "¡Uy!, qué vergüenza".
A medida que el mundo de los libros para los adultos se torna digital a un ritmo más rápido que lo que las editoriales esperaban, las ventas de los libros electrónicos vinculadas con los títulos para niños menores de 8 años apenas se han movido. Representan menos del 5 por ciento de las ventas anuales totales, según estimaron diversas editoriales, en comparación con más del 25 por ciento registrado en algunas categorías de libros para adultos.
También se compran muchos libros impresos para regalar, ya que el placer de recibir una tarjeta de Amazon de regalo se pierde en la mayoría de los niños de 6 años.
Los libros para niños también constituyen un detalle estimulante para las librerías de "carne y hueso", porque los padres con frecuencia desean hojear un libro entero antes de comprarlo; algo que generalmente no pueden hacer con la versión en Internet. A través de un estudio encargado por HarperCollins en el año 2010, se descubrió que los libros que se compran para niños de 3 a 7 años frecuentemente eran descubiertos en una librería local (el 38 por ciento de las veces).
Y aquí aparece una pregunta para un debate de la era digital: ¿Se pierde algo al tomar un libro con ilustraciones y convertirlo a un libro digital? Junko Yokota, profesor y director del Centro de Enseñanza a través de Libros para Chicos, en la Universidad Nacional Louis, en Chicago, considera que la respuesta es sí, porque la forma y el tamaño del libro con frecuencia son parte de la experiencia de leer. Las páginas más anchas podrían ser utilizadas para transmitir la idea de paisajes amplios, o se podría escoger un formato más alto para las historias sobre rascacielos.
El tamaño y la forma "se tornan parte de la experiencia emocional, la experiencia intelectual. Hay mucho que no se puede estandarizar y colocar en un formato electrónico", expresó Yokota, quien ha dado conferencias sobre cómo decidir cuándo un libro para niños es más apropiado para el formato digital o para el impreso.
Las editoriales afirman que gradualmente están incrementando la cantidad de libros impresos con ilustraciones que convierten a formato digital, aun cuando esto implica mucho tiempo y gasto de dinero, y los desarrolladores han estado ocupados creando aplicaciones interactivas de libros para niños.
Mientras que se espera que el ingreso de los nuevos dispositivos para tablet de Barnes & Noble y Amazon, este otoño (boreal), incremente la demanda de libros electrónicos para niños, diversas editoriales señalaron que mantienen la esperanza de que muchos padres todavía continúen prefiriendo las versiones impresas.
"Definitivamente hay una predisposición a imprimir", dijo Jon Yaged, quien es el presidente y editor de Macmillan Children's Publishing Group, firma que sacó a la venta "The Pout-Pout Fish" ("El Pez que Hacía Pucheros"), de Deborah Diesen y "On the Night You Were Born" ("La Noche en Que Naciste"), de Nancy Tillman.
"Y los padres son las mismas personas que no tendrán reparo alguno en comprar un libro electrónico para ellos mismos", agregó Yaged.
Eso sucede en la casa de Ari Wallach, un empresario de Nueva York, obsesionado con la tecnología, quien se dedica a ayudar a las compañías a actualizar su tecnología. Él mismo lee en Kindle, iPad y en iPhone, pero la habitación de sus mellizas está repleta de libros impresos únicamente.
"Sé que soy ludita, pero hay algo muy personal respecto de un libro que no aparece en los archivos de un iPad, algo que está conectado y que es emocional, algo con lo que crecí y con lo que deseo que ellas crezcan", afirmó Wallach.
"Reconozco que cuando tengan mi edad, será difícil encontrar un libro impreso", agregó. "Dicho eso, siento que aprender con libros es un rito de iniciación tan importante como aprender a comer con utensilios y a controlar esfínteres".
Algunos padres no desean hacer el cambio incluso con sus hijos en edad escolar. Alexandra Tyler y su esposo leen en Kindles, pero para su hijo Wolfie, de 7 años, eligieron todos libros impresos.
"De alguna manera, creo que es diferente", dijo ella. "Cuando lees un libro, un libro adecuado para niños, todos los sentidos están involucrados. Ese acto les enseña a dar vuelta la página correctamente. Sientes el olor del papel, lo tocas".
Existen muchos programas de software que profesan que ayudan a los niños a aprender a leer por ejemplo diciendo en vos alta una palabra resaltada o mencionando una ilustración. No todos los padres los compran. Matthew Thomson, de 38 años, quien se desempeña como ejecutivo en Klout, un sitio de medios sociales, probó dicho software para Finn, su hijo de 5 años. Pero él cree que su hijo aprenderá a leer más rápidamente con los libros impresos. Además, las alarmas y los silbidos de un iPad se convierten en una distracción.
"Cuando nos vamos a la cama y él sabe que es la hora de leer, dice: 'Juguemos un poco a Angry Birds'", contó Thomson. "Si usa el iPad, no lee, va a querer jugar más. De modo que la concentración para leer se esfuma".
© NYT Traducción de Angela Atadía de Borghetti.
En: http://www.lanacion.com.ar/1425488-los-fanaticos-de-los-ebooks-prefieron-libros-impresos-para-sus-hijos
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10/08/2011

¿De papel o e-book?, un debate actual

En el Malba / Tercera jornada de Experiencia adn
Tres especialistas dialogaron sobre el futuro del libro tradicional y su convivencia con el formato electrónico

"Hoy haré el papel del abogado del diablo por partida doble -prometió Ariel Torres, editor del suplemento Tecnología de LA NACION, en su introducción-: no sólo me crié entre libros y mi casa está llena de ellos, sino que también soy un gran consumidor de libros electrónicos. Mi impresión es que ambos formatos son complementarios."
Así comenzó el debate sobre la irrupción del libro electrónico ( e-book ) y su convivencia con el libro tradicional, que se realizó ayer en el auditorio del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba-Fundación Costantini).
El encuentro, en el que participaron también el analista y director del newsletter Comentarios Enrique Carrier (experto en nuevas tecnologías) y el director de la editorial Interzona, Guido Indij, formó parte del ciclo Experiencia adn , organizado por LA NACION y que cuenta con el apoyo de Citi y las empresas Chandon, Carolina Herrera y Tudor.

Luego de su introducción, Torres mostró un libro publicado en 1862. "Este volumen tiene 149 años, salió ocho años antes de que Bartolomé Mitre fundara LA NACION y cinco antes de que se patentara la máquina de escribir. Y, sin embargo, funciona a la perfección. ¡De hecho, tiene mejor calidad de imagen que una iPad o un Kindle! Ningún otro soporte de información puede igualar semejante durabilidad."
Añadió que los libros son los únicos medios que no necesitan de un aparato externo para poder acceder a sus contenidos. Por esa razón, y porque son objetos palpables, se establece con ellos una relación "más íntima" que con discos o e-books. 

"Por otro lado, las estadísticas muestran que los que más leemos libros de papel somos también los principales consumidores de e-books . Es lógico -afirmó Torres-, la tentación de recorrer catálogos y obtener en instantes una obra que no habíamos leído es irresistible. Sí, nuestras bibliotecas reales son un tesoro, pero los e-books tienen la enorme virtud de expandir esa biblioteca casi hasta el infinito."

Por su parte, Indij trató el tema del futuro del negocio editorial y enumeró las ventajas que, a su juicio, tiene el formato tradicional.

Carrier habló de los cambios para el lector, el escritor, así como para las editoriales y librerías que introdujo la llegada del libro electrónico. "Leer es ahora más barato, más cómodo y hay más opciones ya que fomenta la lectura. Los libros no podrán escapar al tsunami de la digitalización", agregó.

Destacó asimismo que otra ventaja de los e-books "es que cuando uno quiere desesperada, urgente, vitalmente un texto, se lo puede obtener [en forma digital] en cualquier momento, desde cualquier lugar".

Entre los asistentes pudo verse al director del Museo Nacional de Bellas Artes, Guillermo Alonso; el embajador en Túnez, Sergio Baur; a la directora de la Editorial El Ateneo, Luz Henríquez; a la directora de Marea Editorial, Constanza Brunet; al escritor Eduardo Alvarez Tuñón; el consejero cultural de la embajada de México, Ricardo Calderón Figueroa, y el ex embajador argentino en los Estados Unidos, José Octavio Bordón.

Por Experiencia adn ya pasaron el pianista uruguayo Luciano Supervielle y Kevin Johansen junto a Liniers. El cuarto encuentro será el 16, con Javier Malosetti y su banda Electrohope, que presentará su disco "TEN". La entrada es gratuita con capacidad limitada y las reservas se realizan por mail: experienciaadn@lanacion.com.ar o telefónicamente al 5272-4220, de 9 a 15..

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17/04/2011

La biblioteca sin papel

Los libros experimentan su primer gran paso evolutivo desde la imprenta de Gutenberg. Ahora podemos leer en el celular, la tablet y los e-readers. Todo lo que hay que saber sobre los e-books

Sábado 16 de abril de 2011 | Publicado en edición impresa

En el mundo se habla de los libros electrónicos desde hace al menos una década, pero recién en los últimos tres años y medio cambió este mercado con la aparición, a fines de 2007, del icónico Kindle de Amazon. Un dispositivo especializado para esta tarea no es, sin embargo, la única alternativa que tiene quien busca leer en formato digital; también hay software para transformar una PC en un e-reader.
Los lectores electrónicos especializados tienen como función principal mostrar los textos e intentan ser fieles al original de papel, apelando incluso a las pantallas de tinta electrónica, distintas del LCD convencional.
Fue la tinta electrónica la que estableció el concepto del lector como dispositivo, con una pantalla en la que las letras se forman con bolitas blancas o negras magnetizadas, y que sólo consumen energía cuando se pasa la página, a diferencia de una pantalla de computadora, que se refresca decenas de veces por segundo. La tinta electrónica, además, tiene excelente visibilidad: al aprovechar la luz ambiente no cansa la vista, se ve como un libro de papel al sol directo, y desde cualquier ángulo. Estos lectores tienen pantallas de 5 o 6 pulgadas y botones para elegir un título de su biblioteca interna o pasar las páginas.
Una interfaz gráfica sencilla permite acceder a los títulos almacenados en el dispositivo y, dependiendo del modelo, saltar a los diferentes capítulos, marcar páginas interesantes o dejar anotaciones al margen.
Sony fue una de las compañías pioneras en el área, con su línea eReader, que ya no vende en el país, aunque sí lo hace en el resto del mundo ( http://e-bookstore.sony.com/reader/ ). Pero el dispositivo que llevó el concepto del libro electrónico a una gran masa de usuarios fue el Kindle de Amazon, que ya va por la tercera versión.
El Kindle básico ( www.amazon.com/kindle ) tiene una pantalla de 6", espacio para almacenar 3500 libros, conexión Wi-Fi o 3G para adquirir nuevos títulos directamente desde el equipo, un teclado Qwerty para hacer búsquedas en la tienda o navegar por la Web, y una batería que, según su fabricante, dura más de un mes si no se usa la conexión inalámbrica. Ofrece 900 mil títulos comerciales y 1,8 millones de libros de dominio público. También puede desplegar archivos PDF.
En Estados Unidos tiene un precio de 139 dólares (sin 3G) o 189 dólares (con Wi-Fi y 3G, que funciona en la Argentina, no requiere abono mensual). Amazon lo envía al país, pero al precio original hay que sumarle 21 dólares de envío, más un 45% de impuestos locales, más los honorarios del correo privado que lo recibe (por lo general DHL), que rondan los 240 pesos. En el buen blog local www.clubdelebook.com hay más información sobre el tema.
Otro libro electrónico popular en Estados Unidos es el Nook de Barnes & Noble ( www.barnesandnoble.com/nook/ ). Una versión funciona como una tablet con Android y pantalla color de 7" (US$ 249 en Estados Unidos), y en la otra combina una pantalla de tinta electrónica de 6" con una pantalla secundaria convencional de 3,5"; el equipo corre Android, tiene versiones sólo con Wi-Fi o con Wi-Fi y 3G (149 y 199 dólares, respectivamente) y funciona como el Kindle. No tiene envío directo a la Argentina.
En nuestro país está Papyre ( www.grammataargentina.com.ar ), una línea de libros electrónicos de la compañía Grammata, que tiene cuatro modelos con tinta electrónica. El más económico, el Papyre 5.1, tiene un precio de $ 1199 y pantalla de 5"; el tope de línea es el 6.S Alex, que a una pantalla de 6" suma una segunda pantalla LCD, que funciona como una mini tablet con Android y Wi-Fi. Su precio es de $ 2499. Dependiendo del modelo, también reproduce MP3 o permite acceder a sitios Web. LA NACION publicó una videorreseña en noviembre último: http://videos.lanacion.com.ar/video17782-llegan-a-la-argentina-los-libros-electronicos-de-papyre . Grammata firmó un acuerdo con Libranda, una plataforma de distribución de libros electrónicos respaldada por editoriales como Planeta, Random House Mondadori o Santillana, y Publidisa (un servicio de publicación de e-books que en la Argentina está representado por Bibliografika), para ofrecer títulos en español, una de las mayores limitaciones que tiene hoy el mercado del libro electrónico hispano.
Movistar, por su parte, inaugurará el miércoles su tienda de e-books en www.movistar.com.ar/ebooks ; contará con 15.000 títulos en formato PDF con DRM al momento de su lanzamiento, y no será necesario ser cliente de la empresa para acceder a ella.
Los otros lectores
No son las únicas alternativas para acceder a un e-reader, como pueden atestiguar quienes cargaban libros en sus palmtops a principios de la década pasada. Hoy las tablets y los smartphones tomaron la posta y también permiten leer libros digitales.
Amazon ofrece una versión del Kindle por software que permite acceder a su tienda de libros, sincronizar su contenido entre diferentes dispositivos y demás. Está disponible para Windows, OS X, dispositivos iOS (iPhone, iPod Touch, iPad), Android (móviles y tabletas), teléfonos BlackBerry y Windows Phone 7. Barnes & Noble también ofrece el software Nook, es compatible con Windows, OS X, iOS, Android y BlackBerry.
No son los únicos. Google, por ejemplo, tiene Books ( books.google.com.ar ), con una biblioteca de textos de dominio público digitalizados y libros comerciales, aunque estos últimos no pueden adquirirse desde la Argentina. Además de ser accesible a través de cualquier navegador convencional tiene una aplicación para Android, iOS, el Nook y dispositivos de Sony.
Apple cuenta con su propia librería electrónica, llamada iBookstore, a la que se accede a través de la aplicación iBooks. No es la única alternativa para los dispositivos de esta compañía; también son muy populares Stanza y Kobo, ambos disponibles en la App Store. Los lectores son gratis.
Kobo es el lector oficial de la tableta PlayBook, de RIM, que saldrá a la venta en Estados Unidos el martes próximo, y también está disponible para móviles BlackBerry y Android; se descarga de sus tiendas de aplicaciones respectivas.
Los equipos Android de Samsung (tanto los smartphones como las tablets) incluyen la aplicación Aldiko; en este sistema operativo son muy populares los lectores FBReader y Laputa (nombre que alude a la isla que visita Gulliver en sus viajes).
Para móviles Symbian y equipos que usen aplicaciones Java está el freeware Foliant ( http://foliant-reader.com , la página está en ruso, pero la aplicación funciona en inglés).
Mientras tanto, la tablet Xoom de Motorola, que se presentó en la Argentina esta semana (ver nota en la página 8) incluirá como novedad el acceso a una tienda argentina, Bajalibros. Según sus creadores, está en sus planes ofrecer acceso a su librería desde dispositivos iOS, Android, la PlayBook y las computadoras convencionales.
Una de las dudas que surgen en el momento de elegir un lector de libros electrónicos es establecer el valor de la inversión en libros: ¿quedarán atados a una plataforma? ¿Se podrán usar en otro dispositivo?
La respuesta depende del equipo. Los Kindle de Amazon usan un formato propietario AZW, protegido contra copia. Lo mismo sucede con Apple. Pero la mayoría de la industria adoptó el formato abierto ePub para codificar los libros. El tema es que el esquema de DRM para controla copia no autorizada del libro queda a criterio de cada vendedor; aunque en teoría al comprar un libro en formato ePub en una tienda debería ser legible en cualquier dispositivo, en la práctica no es así. La mayoría de los textos en ePub gratis (como libros de dominio público) sí pueden verse en los diversos lectores sin problemas de compatibilidad, lo mismo que los que usan la protección de copia de Adobe para ePub.
Los e-readers suelen admitir textos en PDF (con o sin DRM), Microsoft Word, PDB (el viejo formato de las Palm), HTML y TXT, entre otros. Una ventaja del ePub es que es muy flexible a la hora de adaptar su contenido a pantallas de diferente tamaño. En en.wikipedia.org/wiki/Comparison_of_e-book_formats se lista la compatibilidad de los dispositivos más populares.
Quienes busquen contenido gratis o comercial pueden usar, además de lo provisto en las tiendas comerciales, los textos almacenados en sitios como el del Proyecto Gutenberg ( www.gutenberg.org ), Wattpad ( www.wattpad.com , también tiene su lector multiplataforma), Wikilibros ( es.wikibooks.org ), El Aleph ( www.elaleph.com ), la Biblioteca Clarín ( www.biblioteca.clarin.com/pbda/index.html ), Bubok (una editorial digital que publica con licencia Creative Commons, www.bubok.es ), Libros en Red ( www.librosenred.com ) o Librodot ( www.librodot.com ), entre otros.
A la vez, quienes quieran crear sus propios libros electrónicos en formato PDF pueden apelar al OpenOffice ( es.openoffice.org , gratis); también está Calibre ( http://calibre-e-book.com , gratis, corre sobre Windows, OS X y Linux), para generar un e-book en formato ePub con un texto propio.
Ricardo Sametband
 
En: http://www.lanacion.com.ar/1365561-la-biblioteca-sin-papel?utm_source=newsletter&utm_medium=suples&utm_campaign=NLTecnoImprimir artículo